Monday, January 26, 2015

Soy mamá




Cuando te convertís en madre te pasan cosas que nunca imaginaste iban a pasar:

-Comes las sobras del plato de tu hijo.
-Te pasaste el día cambiando pañales y persiguiendo a tu hijo para que los mantenga en su lugar.
-Levantas el agua de la perra porque tu hijo se va a dar un baño cada vez que se la cruza en su camino.
-El cesto de basura, ahora más limpio que nunca, porque tu hijo lo visita cada media hora para investigar que hay.
-Te quedas 10 minutos con tu hijo mirando el lavarropas porque le parece el espectáculo más increíble de mundo.
-Te quedas una hora con el pecho afuera porque tu hijo se durmió en tus brazos y no tenes forma alguna de moverte. Gracias que respirás.
-Vas al baño y ves las manitos de tu hijo por debajo de la puerta.
-Las puertas de los placares son cosa seria, si dejas una abierta, en menos de 5 minutos tu hijo estará ahí.
-El horario de la siesta es el único momento del día que te deja terminar de hacer algún quehacer de la casa.
-En el momento en que te pones a pensar que es lo que tenes que hacer...el niño se despierta.
-A la hora de la merienda, podés encontrarte un ejercito de cereal y galletitas a dentro de los sillones.
-Perdés a razón de 4 pares de medias por día.
-Te pasas el día sonriendo como una madre orgullosa por cada diminuto o minúsculo avance que hace tu hijo.

Y si, podríamos seguir así por mucho...



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